La verdad es que cada vez que tengo alguna ocurrencia más o menos decente (desde que decidí dejar un poco en paz este blog y escribir sólo cuando realmente tenga algo que decir), abro la ventana para crear una nueva entrada y en cuanto veo los botones, los campos para título, texto y etiquetas, me quedo con la mente en blanco, mirando hacia la pared (que también es blanca). Entonces lo que antes me parecía digno de contarse ahora no lo es. Ni para contárselo a la pared.
5 valientes comentaron:
Vaya, qué lástima.
En realidad, has contado bastante. Mucho, diría yo ;)
Si te sirve -un poquito- de consuelo: me pasa idéntico con muuucha frecuencia ¡je!
Seguro que a la pared le interesa...
A la pared tal vez sí. :)
A mi siempre me interesa!
Publicar un comentario en la entrada