Todos los días 21 representaban un hito de diferente naturaleza en su vida. No importaba el mes ni el año. Si un día se encontraba a un amigo desaparecido o se le derramaba todo el helado de pistache sobre los pantalones de lino blanco, miraba el calendario y éste marcaba un 21.
Un 21 lo llamaron a la oficina del jefe para despedirle. Otro, lo llamaron de su antigua casa de estudios para realizarle un homenaje relacionado con el desempeño y los logros en su profesión.
Un 21 gris murió su padre. Un 21, casi 22, pudo observar la luna más redonda y brillante que haya visto en toda su vida. Pasó varios 21 en completa soledad, deseando compañía. Pasó un 21 especialmente extraño, deseando estar completamente solo. Un 21 no era su cumpleaños, eso le habría restado espontaneidad. Era tanta la expectación que se había generado a lo largo de los años que ya no sabía si la mayoría de aquellos sucesos tenían más que ver con su actitud que con la existencia de un destino cíclico. O con un calendario adulterado a capricho.
3 valientes comentaron:
el 21 de la mala o de la buena suerte, segun de como le toque cada vez
El 21 diferente.
qué bonitos son los 21
♥
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