No sé defender mi trabajo como si fuera más de lo que es. No sé, como suelen decir, "venderme". No tengo esa necesidad de demostrar que sé o que puedo, porque creo que lo que hago habla por sí mismo.
Pero sé reconocer, aunque quizás me tarde un poco, cuando me he topado con una pared y, si quiero poder avanzar, tengo que cambiar el rumbo.
0 valientes comentaron:
Publicar un comentario en la entrada